Hoy los silencios se hicieron poesía una vez más y el tiempo
ha pasado a ser lo más relativo que Einstein jamás soñara, y he caído en la
cuenta que para ser feliz solo necesitas caminar a lado de la persona que amas.
Te he mirado y el tiempo se ha detenido en un abrazo infinito. Sabes siempre he
esperado y orado por alguien como tú…
Hoy te he besado y te confieso que lo he hecho con los ojos
cerrados, porque para ver con el corazón hace falta comenzar por cerrar los
ojos. Soy feliz, dichoso….
“¿Sabes que el amor?” Te pregunté mientras jugaba con tus
trenzas y sostenía tu rostro entre mis manos, miraste a mis ojos como quien no desea una respuesta.
“es el amistad en llamas” te dije a la vez que sonreía satisfecho por haber
descubierto un nuevo significado a ese principio. Posteriormente tomé tu
cabecita y te bese nuevamente…. tiempo detenido, silencio, y una oración en mi
interior.
Gracias por este día, por tu tiempo, por ayudarme a ser un
poquito mejor cada día. Por las palabras que me dijiste. También por las frases
a medio decir que suelen sacar mi lado más curioso. Por los abrazos que me diste y por las
palabras que no dijiste.
Te amo, te lo he dicho con el corazón en las manos. Te lo he
dicho en un suspiro a medio terminar. En un abrazo que recién comienza, y en
una oración a mi Dios…
