domingo, 24 de junio de 2012

Te ví llorar...




Mi alma va a tu lado. Mis ojos velan tu sueño. Y tus sueños se parecen a lo míos. Por fuera se le veía tranquila, más por dentro su alma temblaba... Esa tarde el silencio se hizo poesía y habitó entre nosotros. Las flores han muerto y una duda pastó en mi jardín. El cielo hizo un minuto de silencio ante tu pena. No hubo un ruido de más. Ni siquiera el infinito nos regaló una estrella fugaz en señal de lo inesperado.

Esa noche no sé exactamente que ocurrió. Fue un sueño. Una pesadilla. solo sé que te ví llorar, en silencio. En un tranquilo y presuroso desahogar. Desde hoy el sollozo no será igual. te vi llorar. Escucho tu silencio, y es un llanto que pesa, sé que crees que estás cargando con tu pena (o defecto) sola y sabes que no es verdad. Tu mirada se pierde a la distancia y sé que detrás de esa distancia está tu corazón asustado, como un cervatillo oculto tras las ramas. Te veo y sé que te he lastimado.

tal vez fue mi vano intento de genialidad pretenciosa que terminó siendo patética y te he lastimado. Existe una linea que no debí cruzar, sé que mis manos esas lagrimas no enjugarán

Tu llanto lo siente mi alma. Las Frases bien estructuradas, cuidadosamente elaboradas con la finura de un orfebre han cedido paso a lo improvisado. No hay errores solo lecciones. Me lo he repetido infinitas veces intentando persuadirme de los daños que he hecho y he ocultado errores tras argumentos muy bien elaborados pero poco funcionales.

Hay algo de miedo que vas guardando en un rincón de tu alma. Esa actitud tan tuya de intentar agradar a los demás. No te la he reprochado porque: ¿Quién soy yo para hacerlo?, ¿Quién soy yo para decirte que está bien o mal en ti misma?, ¿Quién soy yo para intentar influir en ti?. Hay veces que uno se arrepiente de enterarse de ciertas cosas.

Alguna vez entre serio y jugando dije: La verdad es un hábito terrible, y a veces he pensado que es cierto. Algunas veces he ocultado la verdad por no caer en el mal hábito del mentir y sé que debí haber hecho lo mismo aquella tarde, tarde horrible. Jamas, pero jamás debí haber colocado papelitos en tu capucha. ¿Quién soy yo para merecer siquiera una lágrima tuya marita?

jueves, 21 de junio de 2012

Mari es un don...



Mari es un don...  es tan diferente a mí que por ende se ha convertido en una extensión de mí mismo.

Mari se complementa perfectamente bien con ese  último mensaje de texto que leo todos los días antes de dormir y también  de ella viene el  primer saludo que recibo en la mañana. Es una suerte de “Buenos Días Yonathan,  que tengas un gran día” y entonces estoy convencido, que lo tendré.

Mari es una estrella alumbrando mis noches oscuras. Es un vaso de agua pura en los días amargos .Es alguien en quien confío y  confiaría todos mis secretos…

Es la ansiedad de esperarla mientras llega, es saber que confirmará que vendrá a mi encuentro en la plaza de armas.. Cuando no está a mi lado, sé que algo me falta.  Si mari cierra los ojos, se me apaga mi mundo.

Mari es una  dulce melodía en esta ciudad a veces amarga…  ella es más eficaz que mi conciencia
Es la cabecita que gusto acariciar mientras la siento cada vez más cerca de mí.
Es hermoso sentir su mano tocando  la mía mientras almorzamos.  Es agradable, saber y sentir que es Adventista y que amamos al mismo Dios…
Estas lineas que escribo... cada una lleva algo de ti. Algo de mí y algo de ese nosotros que nos esforzamos en construir.. MJ