jueves, 21 de junio de 2012

Mari es un don...



Mari es un don...  es tan diferente a mí que por ende se ha convertido en una extensión de mí mismo.

Mari se complementa perfectamente bien con ese  último mensaje de texto que leo todos los días antes de dormir y también  de ella viene el  primer saludo que recibo en la mañana. Es una suerte de “Buenos Días Yonathan,  que tengas un gran día” y entonces estoy convencido, que lo tendré.

Mari es una estrella alumbrando mis noches oscuras. Es un vaso de agua pura en los días amargos .Es alguien en quien confío y  confiaría todos mis secretos…

Es la ansiedad de esperarla mientras llega, es saber que confirmará que vendrá a mi encuentro en la plaza de armas.. Cuando no está a mi lado, sé que algo me falta.  Si mari cierra los ojos, se me apaga mi mundo.

Mari es una  dulce melodía en esta ciudad a veces amarga…  ella es más eficaz que mi conciencia
Es la cabecita que gusto acariciar mientras la siento cada vez más cerca de mí.
Es hermoso sentir su mano tocando  la mía mientras almorzamos.  Es agradable, saber y sentir que es Adventista y que amamos al mismo Dios…

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Estas lineas que escribo... cada una lleva algo de ti. Algo de mí y algo de ese nosotros que nos esforzamos en construir.. MJ